viernes, 17 de julio de 2009

¿Qué es verdadero y qué es falso? ¿Lo que vemos a simple vista es verdadero? ¿Podemos confiar en lo que escuchamos? ¿En qué decidimos creer? ¿Es verdadero lo que se ve y falso lo que no se ve, o al revés?
¿Alguna vez vieron a alguien hacer un papelón por lo que siente? ¿Alguna vez ocultaron lo que sienten por miedo al papelón?
Es mucho más fácil dejarse llevar por las apariencias y vivir en la mentira.
No todo es lo que parece ni todo lo que brilla es oro, eso también deberían saberlo. Mucho brillo hay acá y muy poco oro. Algunos se terminan creyendo las apariencias y así viven…aparentemente viven. Pero vivir de verdad es otra cosa, amar de verdad es otra cosa. Hay que saber mirar muy bien para ver de verdad a la gente, para ver su esencia, y no su apariencia.
A veces lo que brilla de verdad es una baratija y el oro, el oro de verdad, no brilla. Las apariencias no logran engañar.
Lo esencial es invisible a los ojos, pero igual se ve. Hay que abrir los ojos para ver que la verdad no siempre es la apariencia.
A veces el hombre es como la conga, repite una y otra vez. Un paso adelante, un paso atrás, mucha conga pero no se va a ningún lado.
Las relaciones son como la conga sin fin…para un lado, para el otro, y siempre se vuelve al mismo punto.
Los hombres son previsibles y repetitivos, como la conga; y el amor es endeble, un poco de conga y todo se desarma.
Pero la naturaleza humana, como la conga, puede encontrar variantes dentro de un mismo ritmo, y ahí, deja de ser previsible y aburrida.
Yo sé que entenderás que amor, para quien busca una respuesta, es un poquito más que hacerme bien.

Tener una necesidad es útil. Nos pone en movimiento para satisfacer esa necesidad.
Tener un deseo es más potente aún. Cuando deseamos algo con el alma, cada célula de nuestro cuerpo se esfuerza por lograrlo.
Tener un sueño es algo de una fuerza casi sobrenatural. Nos esforzamos durante días, meses, años, par alcanzar ese sueño. Un sueño que nos puede cambiar la vida.
Pero necesidades, deseos y sueños son pequeños al lado de la utopía. Tener una utopía es algo superior, algo vital. Una necesidad, un deseo, un sueño, pueden cambiar nuestra vida, pero una utopía puede cambiar el mundo. Y para bien o para mal, esa es la utopía de todos #

sábado, 11 de julio de 2009


El amor es muy puto, leyó una y otra vez, tratando de asimilar cada palabra y comprenderla cabalmente. Claro, se dijo, muy puto. No le gustaban las malas palabras, pero tenía que admitir que no existía sinónimo en el castellano moderno para esa expresión soez. Podía decirse que el amor era resbaladizo, egoísta, maldito, cambiante, caprichoso y hasta perverso. Pero aun así nada describía tanto el hondo carácter del amor como la palabra "puto", que no aludía a la prostitución ni a la homosexualidad sino al filo inestable de un sentimiento que no aceptaba reglas, chantajes ni definiciones.

Solia creer que tenia las respuestas para todo, pero ahora se que la vida no siempre es a mi modo, siento que estoy atrapada en el medio. No soy una niña pero tampoco una mujer, todo lo que necesito es tiempo, un momento que es el mio, mientras estoy en el medio. No soy una niña, no necesito que me protejan, es tiempo de que aprenda a levantar la cara arriba de mis hombros,
he visto mucho mas de lo que crees, ahora no me digas que cierre mis ojos.
No sé por qué esa necesidad de viajar tan lejos de la realidad, poniéndote una careta en el corazón, pretendes olvidar.
Justo entendieron todo cuando no había más nada que entender. Intentando ponerle un apodo a eso que bien sabe llamarse amor.
Y si vos me preguntás hoy: ¿qué carajo es el amor?, yo te contesto,
miralos a ellos dos.

Me dijeron: Estate atenta al presente, que el pasado no te distraiga, para estar nueva siempre.
Yo temía a estar sola, hasta que aprendí a quererme a mí misma. Yo temía fracasar, hasta que comprendí que únicamente fracaso si no lo intento. Temía a lo que la gente opinara de mí, hasta que me dí cuenta de que de todos modos opinarían de mí. Temía al dolor, pero me dí cuenta que es necesario para crecer, para hacerme fuerte. Temía al ridículo, hasta que aprendí a reirme de mí misma. Pero sobretodas las cosas temía al pasado. Hasta que comprendí que no podía herirme más, que sólo puede regresar en forma de recuerdos, por lo tanto, el pasado se va. Se recuerda, te hace daño, pero el pasado siempre acaba lléndose.
Descubrí que hay amores eternos que duran lo que dura un corto invierno.

¿Somos, acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos, acaso, siempre los mismos sentimientos? ¿Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo?
'Cuando el amor no entra, no empujes que no va a entrar
Porque cuando el amor no entra, es simple, no puede entrar'



Cuando unos labios amenazan con devorarme el corazón, enciendo la señal de alarma y escapo en otra dirección.
Es extraño... aún sabiendo que tiene que terminar, cuando termina, siempre sientes ese remordimiento inevitable de "¿hice lo correcto?"
El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí.

Luna Nueva- Stephenie Meyer.
En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable
Fuimos desliz, una sensación de paso, tránsito, puro placer. Fui tan feliz en tu mundo privado, era el mejor escondite. Es un impasse visual...volveremos a estar, lo sé, es una pausa larga, el tiempo que pasa y pasa...
Y si me detengo a pensar, no niego que puedo llegar a sentir miedo, porque los buenos momentos no prevalecen por siempre en mi vida, ahora como no voy a optar por esa actitud, simplemente dejo que todo vaya surgiendo, arremetiendo cuando haga falta, viviendo este momento que me toca.
Porque nadie sabe que hay mas allá, y si habrá más, porque para mi no existe posibilidad alguna de que sea de otra manera, porque lo quiero así, porque me quedo #
Esa sonrisa era su salvación, su ancho de espadas y mi perdición.
Tenés que saber, que como todos esa parte que llaman sentimientos o conducta vincular (o algo así) me retrotae a lo más primitivo, no distingo, me comporto como una niña