jueves, 4 de noviembre de 2010
Fuimos por un café, juntos, los 3: Vos, yo y tu histeria.
Sugerías necesitar mi delirio.
Para ganar espacio, me mostré cual tipo tibio.
Empezó a inquietarte mi nueva conducta, pero caí derrotado por tus brotes de astucia.
Me rescata, me enloquece y me sosiega.
Un pasado infortunado, y su intención de instalarse eternamente en tus adentros, se convierte en mi rival de estación.
Y yo sé cómo ganarle a esos espectros
Se ha instaurado la ilusa ilusión de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo.
Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia,
sólo me da a elegir, por vos o su eutanasia.
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