quizás en otras vidas, quizás en otras muertes.
Ganas de huir, de no verte ni la sombra, de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla, que nunca apareciste, que nunca has existido. Ganas de besarte, de coincidir contigo, de acercarme un poco yamarrarte en un abrazo, de mirarte a los ojos y decirte bienvenido, pero llegamos tarde. Te vi, me viste, nos reconocimos enseguida, pero tarde
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